Control horario de la jornada laboral: ¿avance o retroceso?

Publicado el 16/05/2019 a las 06:05:00 en Barcelona, Spain    ⬤     Última modificación 27/02/2020 a las 10:02:05

Desde este domingo, todas las empresas, incluso las más pequeñas, deben registrar por ley la jornada laboral de cada uno de de sus trabajadores; no solo la cantidad de horas; también el horario de entrada y de salida. Las que no lo hagan, podrán enfrentarse a multas de hasta 6.250€.

Esta medida, presentada como un instrumento de lucha contra el fraude laboral y las horas extra impagadas, de momento se percibe más bien como un método de control que dificulta la gestión del pequeño empresario.

Pero el Gobierno no es el único convencido de la necesidad de este registro de control horario. También el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha fallado a favor de la necesidad de ese registro, con el fin de garantizar que se respeta el número de horas máximo por jornada.  

Para llevar a cabo este registro, la empresa puede elegir la herramienta que mejor se adapte a sus posibilidades (sistemas de registro automático de presencia, relojes analógicos de fichaje, uso de apps especializadas, dispositivos de geolocalización…), siempre y cuando este sea capaz de registrar de manera fiable el horario de entrada y salida de los empleados.  Aunque son varias las opciones, son muchas las empresas que todavía no han estipulado con sus trabajadores o sindicatos cuál de ellas usarán para registrar la jornada, por lo que se prevé que la mayoría opte por medidas provisionales como tirar de papel y lápiz para evitar la sanción.

El nuevo Decreto Ley parece suponer un retroceso en las nuevas formas de trabajo flexible que surgido estos últimos años. 

El registro debe ser diario; no sirven los calendarios organizativos con los horarios previstos para el personal. Además, tendrá que estar a la disposición tanto de la Inspección de trabajo y la Seguridad Social como de los trabajadores, y deberá conservarse durante cuatro años.

Esta nueva ley tiene en pie de guerra a sindicatos y pequeños empresarios (que, recordemos, representan más de un 95% del tejido empresarial de nuestro país), que todavía no están seguros de cómo pueden llevar a cabo la medida con éxito. Pero si hay un colectivo especialmente molesto es el de autónomos, que todavía no saben cómo proceder según la particularidad de cada negocio.

La medida, más que un avance parece suponer un retroceso en las nuevas formas de trabajo flexible que han  ido surgiendo estos últimos años: el teletrabajo, las jornadas flexibles y reducidas para facilitar la conciliación y otras nuevas formas de distribuir la jornada se ven amenazadas con la aparición de este nuevo Decreto Ley. Y es que todavía falta aclarar muchos casos; como el de los comerciales, el empleado de oficina que un día se encuentra mal y acuerda con su jefe trabajar ese día con su portátil desde casa, una pausa para salir a fumar o los cinco minutos que se tardan en ir a buscar un café.

De hecho, el presidente de la ATA ya ha solicitado al Gobierno que paralice el decreto mientras no se desarrollen las especificaciones propias para cada tipo de trabajo y profesión de Pymes y Autónomos. Cepyme, por su parte, también ha expresado su descontento con la nueva medida. De momento, y pese a que el Decreto Ley ya está en vigor, parece que quedan muchos aspectos por desarrollar y esclarecer. Para que Pymes y Autónomos no sientan que van a ciegas. Porque hasta que no queden bien definidas las especificaciones de cada caso, será complicado para ellos ver el nuevo decreto como una ventaja. De momento, es un proceso más de gestión añadido para ellos. Una tarea más de la que ocuparse antes de que acabe el día.

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