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    Cómo pedir financiamiento para emprender un proyecto

    Publicado el 28/07/2020 a las 06:07:00 en Barcelona, Spain    ⬤     Última modificación 14/08/2020 a las 08:08:01

    Se me ha ocurrido una buena idea, hay hueco en el mercado y sé cómo hacerla rentable, pero no tengo capital suficiente para ponerla en marcha. ¿Cuántos emprendedores se han encontrado con esta primera piedra en el camino hacia la creación de su propia empresa? Seguramente muchos más de lo que la economía de un país se puede permitir. Para que todas estos proyectos no terminen en la papelera de reciclaje, existe una alternativa: buscar fuentes de financiamiento externas.

    Planes y formas de financiación para empresas

    Organismos públicos, financiación bancaria, fondos de cooperación al desarrollo… Dependiendo del sector de actividad, tipo de inversor y condiciones del préstamo, existen múltiples opciones y organismos financiadores públicos y privados que pueden ayudar a sacar adelante un negocio y hacerlo crecer. Vamos a ver los tipos de financiación más comunes:

    • Pedir un préstamo al banco: es una de las opciones más sencillas y comunes en nuestro país. Recurrieron a préstamos bancarios el 82% de las Pymes españolas en 2017 según datos de la Confederación Española de Sociedades de Garantía Recíproca (CESGAR). Pero a pesar de ser el camino más habitual también es uno de los más complicados en el sentido de que las entidades bancarias exigen garantías de solvencia y justificación de gastos así como planes y plazos de devolución estrictos.

    Una gran mayoría de las Pymes españolas recurren a préstamos bancarios como fuente de financiación.

    • Subvenciones y ayudas públicas: aunque el Estado no financia de forma directa ningún proyecto empresarial privado, sí ofrece subvenciones a través de programas de financiación para negocios. Suelen ser ayudas temporales sujetas a diferentes requisitos y principalmente destinadas a fomentar la innovación y el desarrollo tecnológico que pueden entregarse a fondo perdido (sin obligación de devolverlas) o en forma de préstamos con condiciones beneficiosas.

    • Fondos de capital riesgo: es una fórmula de financiación común en la etapa de expansión de una startup. Consiste en que sociedades anónimas especializadas invierten recursos en un negocio para vender luego su participación y obtener un beneficio. Además de empresas de capital privado, también pueden ofrecer fondos de capital riesgo los bancos y la Administración Pública.

    • Business Angels: son personas físicas con capacidad de inversión y conocimientos sobre el mundo de la empresa. Su misión es ayudar a los emprendedores en la primera etapa del desarrollo de su proyecto aportando tanto capital como valor añadido sobre la gestión para que el riesgo inicial del proyecto emprendedor sea menor. En España existe una Asociación de Redes de Business Angels (AEBAN) que promociona su actividad.

    Los Business Angels aportan tanto capital como valor añadido sobre la gestión del proyecto empresarial.

    • Aceleradoras e incubadoras de startups: estos organismos surgieron a raíz del interés inversionista en empresas tecnológicas y actúan en distintas fases de desarrollo de la empresa. Por una parte, las incubadoras se encargan de acoger y apoyar a las startups en su etapa inicial por medio de la creación del modelo de negocio y la captación de clientes y fondos; y, por otra, las aceleradoras fomentan su crecimiento en etapas más avanzadas.

    • Factoring: esta alternativa permite a las Pymes traspasar el cobro de créditos y facturas al banco o empresa de factoring para conseguir el dinero de estas operaciones en el momento. Es una fórmula que permite obtener liquidez inmediata dirigida sobre todo a pequeñas y medianas empresas.

    • Bootstrapping: esta opción de financiamiento del proyecto empresarial hace referencia a los ahorros que tengan los fundadores de un negocio y a los ingresos que se generen de la facturación de la propia empresa sin depender ni de fuentes externas de financiación ni de préstamos. Centra sus esfuerzos en disponer de liquidez en la fase inicial para luego revertirlos en el crecimiento del negocio que puede llegar más tarde.

    • Crowdfunding: también conocido como micromecenazgo consiste en una forma de financiación colectiva y colaborativa, habitual sobre todo para nuevos proyectos, en la que distintos inversores con interés en una empresa aportan capital a través de distintas plataformas online. En ocasiones, los inversores reciben una recompensa acorde a la cantidad aportada aunque también se pueden hacer donaciones desinteresadas.

    • Crowdlending: son los préstamos de dinero a un proyecto o persona que deberán devolverse en los pagos que se establezcan junto al tipo de interés y sin que el inversor tenga acceso a los beneficios del proyecto ni tampoco pierda dinero si no tiene éxito. El Crowdlending es la financiación más parecida a la de un banco, pero en lugar de ser una entidad financiera la que presta, es un particular.

    El Batering permite llegar a acuerdos comerciales entre empresas para realizar intercambios de servicios sin intermediación monetaria.

    • Bartering: se trata de llegar a acuerdos comerciales con otras empresas para realizar un intercambio de servicio sin intermediación monetaria. En este caso no hablamos de un sistema de financiación directo, sino de una fórmula que contribuye a reducir costes para destinar la cantidad que se ahorra a otras necesidades de crecimiento.

    • Presentar el proyecto a un concurso: existen distintos certámenes y eventos cuyos premios van desde obtener financiamiento directo para un proyecto empresarial, hasta conseguir visibilidad y networking con inversores de distintas partes del mundo. Un ejemplo es el South Summit en el que SingularCover ha conseguido el premio a la mejor startup fintech en su edición virtual de este 2020.

    • Pedir dinero a familia y amigos: lo que en inglés se conoce como “family, friends and fools” tiene la ventaja de que es una forma de financiación rápida que además no requiere de garantías. Sin embargo, puede generar conflictos sobre todo en caso de que la empresa no llegue a tener éxito.

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      Incentivos fiscales: para determinados sectores de actividad como por ejemplo la investigación, existen deducciones fiscales que se pueden traducir en un importante ahorro en el pago de impuestos.

    • Depreciaciones y Amortizaciones: son operaciones mediante las cuales, con el paso del tiempo, las empresas recuperan el coste de la inversión al dedicarse estas partidas directamente a los gastos de la empresa. En este grupo encontramos, por ejemplo, la venta de activos o desinversiones que permiten obtener liquidez para cubrir necesidades financieras.

    Como vemos, existe diversidad de fuentes de financiamiento para un proyecto empresarial y además no son excluyentes entre sí. Un negocio puede recurrir a tantas alternativas como considere dependiendo de la fase de crecimiento en la que se encuentre y la urgencia de cada caso. Eso sí, el endeudamiento será mayor cuantas más fuentes de financiamiento tenga, sus condiciones e intereses.

    Un plan de financiamiento como parte del plan de negocio

    Los inversores elegidos deben formar parte del plan de financiación, una herramienta básica que permite determinar la viabilidad de un proyecto empresarial antes de crear la empresa. También sirve para concretar las necesidades de financiación en el medio plazo y saber qué volumen de ventas es necesario para comenzar a obtener rentabilidad. Además, este documento es imprescindible para negociar con las entidades financieras y otros entes financiadores.

    El plan de financiamiento permite concretar necesidades de financiación y volumen de ventas necesario para alcanzar la rentabilidad.

    El financiamiento de un proyecto busca obtener los recursos de capital necesarios en las condiciones más favorables y ventajosas. Será favorable cuando se haga al menor coste y mayor plazo posible, a una tasa de interés fija y reduciendo los riesgos de financiamiento por recargo en caso de incumplimiento de pago. En todo caso, para que la estructura empresarial esté saneada, los compromisos financieros siempre deben ser menores a la posibilidad de pago que tiene la empresa. De lo contrario, tendría que recurrir constantemente a financiación ajena, hasta llegar a un punto de no poder liquidar sus pasivos y, finalmente, ser motivo de quiebra.

    En SingularCover conocemos el faraónico esfuerzo que implica para Autónomos y Pymes sacar un proyecto empresarial adelante. Para haceros la vida más fácil compartimos información de valor como esta con vosotros. Para cualquier otra duda, podéis llamarnos al 910 780 404 o escribirnos a ayuda@singularcover.com

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